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Gueuze Tilquin à l’ancienne: el tiempo como ingrediente

En Bierghes, la Gueuzerie Tilquin pone en diálogo lambics de uno, dos y tres años. Una gueuze de fermentación espontánea, cítrica, seca y llena de matices, nacida de un auténtico trabajo de crianza y mezcla en Brabante Valón.

Visita a la Gueuzerie Tilquin, en Bierghes, en abril de 2014.

Bierghes, un encuentro entre tradiciones

En el valle del Senne, en Bierghes, la Gueuzerie Tilquin ocupa un lugar singular en el paisaje cervecero de Brabante Valón. Fundada en febrero de 2009 por Pierre Tilquin, se presenta como la única productora de gueuze de Valonia. Su dirección es valona, pero su saber hacer dialoga con el Pajottenland y Bruselas: precisamente ese encuentro hace interesante detenerse aquí.

Pierre Tilquin es bioingeniero y doctor en estadística y genética. Tras formarse en elaboración de cerveza en Leuven, trabajó en Huyghe, 3 Fonteinen y Cantillon. Ese recorrido científico y práctico ayuda a entender una actividad en la que observar la evolución de las barricas, esperar y después mezclar importa tanto como la receta inicial.

Del mosto al lambic y después a la gueuze

Para Gueuze Tilquin à l’ancienne, la ficha del productor describe mostos procedentes de Boon, Lindemans, Girardin y Cantillon. Fermentan y envejecen en Bierghes, en barricas de roble. El arraigo local se encuentra, por tanto, en la fermentación, la crianza, la mezcla y el embotellado; sería demasiado simplificador presentar esta cerveza como una elaboración simplemente realizada en Bierghes.

La composición anunciada combina cebada malteada y trigo. El lúpulo utilizado está envejecido, y el enfriamiento al aire libre permite la inoculación natural del mosto. Tras uno, dos o tres años en barrica, los lambics se mezclan. La botella experimenta después una nueva fermentación durante al menos seis meses. Sin filtrar y sin pasteurizar, esta gueuze tiene actualmente un 7 % de alcohol.

Nariz, boca y final: algunas referencias

El productor describe una nariz fresca, con una expresión de limón. En boca, el hilo conductor es la acidez, acompañada de una sequedad nítida y cierta redondez. Ese contraste explica por qué la casa la presenta como una posible puerta de entrada al mundo de las gueuzes, al tiempo que reivindica una complejidad apreciable para los aficionados.

El final deja también una ligera sensación amarga y seca, que Tilquin relaciona, entre otros factores, con los taninos que siguen liberando sus barricas. Estas indicaciones orientan la degustación; la edad de la botella y las condiciones de servicio pueden modificar su percepción. Se trata del perfil publicado por la casa, no del relato de una cata personal.

El detalle que cuenta el lugar

La productora de gueuze se instaló a unos doscientos metros de la frontera lingüística. Esa proximidad hace muy concreta su historia de encuentros entre productores, idiomas y saberes. La palabra neerlandesa «geuzestekerij» designa precisamente a la empresa que practica este trabajo de mezcla.

Preparar la visita

La casa anuncia visitas guiadas con reserva de lunes a sábado, para grupos de al menos diez personas y con degustación incluida en el precio. Su tienda y su sala de degustación tienen además horarios propios y un cierre estival. Consulte la información y contacte a través del sitio oficial de la Gueuzerie Tilquin antes de desplazarse.

Fotos y créditos

Foto 1 — Visita a la Gueuzerie Tilquin, en Bierghes, en abril de 2014. Allagash Brewing · CC BY 2.0 · Fuente.

Foto 2 — Visitantes llegando al almacén de la Gueuzerie Tilquin durante el Toer de Geuze de 2013. Bernt Rostad · CC BY 2.0 · Fuente.

Foto 3 — La Gueuzerie Tilquin y los espacios de recepción del Toer de Geuze, en Bierghes, en 2013. Bernt Rostad · CC BY 2.0 · Fuente.

Descubrimiento reservado a los adultos. Disfrutar con moderación.

Visitantes llegando al almacén de la Gueuzerie Tilquin durante el Toer de Geuze de 2013.
La Gueuzerie Tilquin y los espacios de recepción del Toer de Geuze, en Bierghes, en 2013.
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