Pairi Daiza: jardines y naturaleza
En Brugelette, Pairi Daiza combina animales, jardines y arquitecturas en los terrenos de una antigua abadía. Un gran destino para pasar el día y un lugar donde la historia de Hainaut sigue leyéndose entre árboles, estanques y vestigios de Cambron.

Antes del parque, siete siglos de historia en Cambron
El dominio no esperó a los animales exóticos para tener una historia. La abadía cisterciense de Cambron se fundó en 1148. Sus edificios y obras marcaron el lugar de forma duradera. Todavía hoy, la torre, la bodega y la escalera monumental permiten encontrar ese primer capítulo. El entorno antiguo no es, por tanto, un decorado fabricado para el paseo: es una parte auténtica de la identidad del lugar.
La escalera de piedra construida en 1776 es un detalle que no hay que perderse. Sus tres tramos y sus balaustradas testimonian un esplendor que sorprende frente a la imagen habitual de la sencillez cisterciense. Su restauración anunciada en 2026 recuerda que conservar un dominio también es mantener obras históricas por las que pasa cada día un público numeroso.
De Paradisio al jardín de mundos
En 1994, Éric Domb abre Paradisio, dedicado inicialmente a las aves. El gran aviario sigue siendo testigo de aquella primera ambición. Con el tiempo, el proyecto se amplía a mamíferos, acuarios, jardines y grandes conjuntos paisajísticos. El nombre Pairi Daiza se adopta en 2010; remite a la idea persa de un jardín cerrado, origen de la palabra paraíso.
Los universos chino, indonesio o japonés invitan a observar algo más que una sucesión de animales. Los materiales, las plantas, las líneas de un tejado o el diseño de un jardín participan en la visita. Es una forma de viajar con la mirada sin salir de un dominio de Hainaut cuyas distintas capas de historia siguen siendo perceptibles.
Observar la vida y comprender las acciones de conservación
El parque presenta numerosas especies y participa en programas de conservación. Su fundación apoya acciones sobre el terreno, investigación, restauración de hábitats y cuidado de animales. Estas tareas completan el descubrimiento del jardín; no deben confundirse con la simple presencia de una especie en un recinto. La información asociada a los programas ofrece claves para comprender qué se realiza y con qué objetivo.
Para nosotros, la visita gana al bajar el ritmo. Observe un comportamiento, una manera de desplazarse o la estructura de una planta antes de pasar al siguiente mundo. El asombro resulta más interesante cuando se transforma en atención. Los jardines también ofrecen lecturas distintas según las estaciones: floraciones, follajes y luces renuevan el recorrido.
Una jornada que construir según sus intereses
Pairi Daiza es un destino lo bastante amplio como para elegir prioridades. Con niños, conviene reservar pausas y algunos descubrimientos principales en vez de querer marcarlo todo como visto. Quienes disfrutan de los jardines pueden dar prioridad a las composiciones vegetales; los amantes del patrimonio pueden buscar Cambron entre los mundos más recientes. Estas formas de visitar no se excluyen: simplemente dan un hilo conductor a la jornada.
Las aperturas, los encuentros, las actividades y las condiciones de acceso a ciertos espacios evolucionan. Compruebe el programa, el plano y las entradas en el sitio oficial antes de salir, especialmente para las experiencias que requieran una reserva adicional. Elegimos Pairi Daiza por esa diversidad: una salida de ocio que puede convertirse, si se toma tiempo para mirar, en un descubrimiento de paisajes, culturas y seres vivos.
Fotos y créditos
Foto 1 — Templo y jardín del mundo chino en Pairi Daiza. DimiTalen · CC0 · Fuente: Wikimedia Commons.
Foto 2 — Retrato de un panda fotografiado en Pairi Daiza. Marian78ro · CC BY-SA 4.0 · Fuente: Wikimedia Commons.
Foto 3 — Castillo de Cambron, que alberga el acuario de Pairi Daiza. JackyM59 · CC BY-SA 4.0 · Fuente: Wikimedia Commons.




