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La desaparición de los cafés de pueblo en Valonia

1 sept
1 min de lectura

Entre 2015 y 2024, el número de cafés y bares activos en Valonia cayó aproximadamente un 23 %. Detrás de las cifras desaparece un espacio social.


Antiguo café cerrado en la plaza de un pueblo valón al anochecer

Un descenso medible


Los datos de Statbel sobre las empresas activas a efectos del IVA muestran que, en Valonia, los cafés y bares pasaron de 4 239 en 2015 a 3 265 en 2024. Son 974 establecimientos menos, un descenso cercano al 23 % en nueve años. Por tanto, el retroceso es real, aunque no todos los municipios viven la misma situación.


No existe una única causa


Los hábitos han cambiado: más consumo en casa, nuevas formas de ocio, una movilidad distinta y visitas menos regulares. A ello se suman los costes de energía, personal y adaptación a las normas, así como la dificultad de transmitir un pequeño negocio a la siguiente generación.


Un comercio que también era un servicio social


El café del pueblo hacía de salón común. Allí se compartían las noticias, se organizaba una fiesta, se reunían los clubes y se acogía a las personas solas. Su cierre no elimina solo un rótulo: reduce las ocasiones de encuentro espontáneo en territorios cuyos servicios ya se concentran en otros lugares.


¿Se puede invertir la tendencia?


Algunos locales sobreviven añadiendo comidas sencillas, productos locales, eventos o múltiples funciones. Otros se retoman como asociaciones o cooperativas. Probablemente el antiguo modelo no volverá a todas partes, pero su papel social puede inspirar nuevos cafés más polivalentes y arraigados.


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