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Precios en Horeca: por qué no basta solo un código QR

2 sept
3 min de lectura

Desde hace unos años, las cartas digitales se han instalado en restaurantes y cafés. Un pequeño cuadrado para escanear sustituye a veces al menú colocado sobre la mesa. Es práctico para modificar rápidamente la oferta, pero hay una pregunta recurrente: ¿puede un establecimiento obligar a sus clientes a utilizar el teléfono para conocer los precios?


Las directrices publicadas el 17 de julio de 2026 por el SPF Économie dan una respuesta clara. No crean una ley nueva: explican de forma concreta cómo deben aplicarse las normas existentes en Horeca. El código QR puede completar la información, pero no puede ser el único medio de acceder a ella.


Restauradora que presenta una carta física y un código QR complementario en la entrada de un restaurante

Los precios son libres; su presentación no


Un café, un restaurante o un hotel sigue siendo libre de fijar sus tarifas. Las autoridades no imponen un importe mínimo ni máximo por un plato o una bebida. En cambio, el consumidor debe poder conocer el precio antes de pedir.


La información debe estar escrita, ser legible, visible y no dar lugar a dudas. El importe indicado debe ser el total que se pagará, incluidos el IVA, los impuestos y los posibles gastos obligatorios. Por tanto, un suplemento inevitable no puede aparecer solo al pagar la cuenta.


Qué debe ser visible antes de entrar


En los establecimientos donde se consume en el local, las tarifas deben poder consultarse antes de entrar en la sala. Pueden mostrarse en la fachada, detrás de un cristal o en un paso por el que deban pasar todos los clientes. Lo importante no es el soporte elegido, sino la posibilidad real de informarse antes de sentarse.


Deben presentarse la oferta y los precios de las comidas y los platos. En cuanto a las bebidas, la información exterior puede limitarse a las referencias más representativas de cada categoría. Dentro, el cliente debe tener acceso a la lista completa de comidas, platos y bebidas que realmente se ofrecen.


Por qué un código QR por sí solo no basta


El SPF Économie recuerda que la empresa debe facilitar activamente la información. No puede imponer al cliente un esfuerzo especial, como sacar el teléfono, disponer de conexión, escanear un código y navegar por una página para descubrir los precios.


Una carta digital sigue siendo perfectamente posible, pero debe complementar un soporte que pueda consultarse directamente: carta impresa, panel, expositor o pantalla proporcionada por el establecimiento. Esta norma protege en particular a las personas sin smartphone y a quienes tienen dificultades con las herramientas digitales.


¿Y si el cliente se sienta en la terraza?


La terraza forma parte del establecimiento, aunque sea temporal o esté al otro lado de una calle o una plaza. Si la información reglamentaria es claramente visible en la entrada principal, no es necesario repetirla en cada acceso a la terraza.


En cambio, una persona sentada fuera debe poder consultar la lista completa de precios, exactamente igual que un cliente sentado en la sala. Por tanto, un simple anuncio promocional en la terraza no sustituye a la carta completa.


La mención «precio del día» no es suficiente


Algunos productos frescos, cuyo coste varía según los suministros, se anuncian a veces al precio del día. Esta fórmula no exime al restaurador de indicar un importe exacto. El consumidor debe conocer el precio concreto aplicable en ese momento sin tener que preguntárselo al camarero.


Para el responsable del local, esto implica actualizar la información cada vez que cambia la tarifa. Para el cliente significa que un plato no debería seguir presentado únicamente con la mención «precio del día» sin una información numérica accesible antes del pedido.


Una aclaración útil para todos


Para un autónomo, lo más sencillo es comprobar con regularidad cuatro puntos: la información antes de la entrada, la carta completa en cada zona de consumo, la presencia de un soporte distinto del código QR y la actualización inmediata de las tarifas variables.


Para el consumidor, estas normas garantizan poder elegir con conocimiento de causa. Una carta clara evita malentendidos, facilita la comparación y refuerza la confianza. Lo que puede parecer una obligación administrativa se convierte entonces en un verdadero gesto de bienvenida.


Qué conviene recordar


Las directrices del SPF Économie no alteran la libertad comercial de los restauradores. Sí recuerdan que la información digital nunca debe excluir a una parte de la clientela. En Horeca, la transparencia empieza incluso antes de abrir la puerta.


Estas directrices evolucionan y explican la posición administrativa en el momento de su publicación. Por eso, a los profesionales que se enfrenten a una situación particular les conviene consultar la versión más reciente del SPF Économie.


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