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¿Por qué Bélgica tiene tantos estilos de cerveza?

1 sept
1 min de lectura

Trapenses, lambics, saisons, blancas o pils: la diversidad cervecera belga nace de una historia de regiones, levaduras y libertad.


Gran diversidad de estilos de cerveza belga en distintos vasos

Un país, varias familias de fermentación


Bélgica reúne fermentación baja, alta, espontánea y mixta. Esta coexistencia es excepcional a una escala tan pequeña. Permite pasar de una pils limpia a una cerveza de abadía afrutada, de una saison seca a un lambic ácido, sin salir del país.


Territorios y usos diferentes


Las cervezas se desarrollaron en contextos locales: granjas de Hainaut, monasterios, cafés urbanos, valle del Senne o cervecerías familiares. Las materias primas, los métodos de conservación y los hábitos de consumo produjeron estilos distintos, en lugar de un único modelo nacional.


La levadura como firma


Dos cervecerías pueden emplear cereales parecidos y obtener cervezas radicalmente distintas. Las levaduras crean aromas afrutados, especiados o ácidos; la refermentación en botella añade aún más complejidad. En los lambics, la fermentación espontánea vincula íntimamente la cerveza con su entorno microbiano.


Una cultura más que un catálogo


Bélgica cuenta con más de 400 cervecerías y más de 1 600 marcas, según las cifras destacadas por los Brasseurs Belges. Pero su riqueza no se mide solo por el número de etiquetas. Está en el servicio, los vasos, las combinaciones culinarias y la transmisión. Es este conjunto lo que la UNESCO inscribió en 2016 en el patrimonio cultural inmaterial.


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